Los patronos innovan

La industria española: un impulso necesario – El País

Publicado por Fundación I+E | 28 de julio de 2015

  • La proyección del sector manufacturero es crucial e imprescindible para revitalizar el modelo productivo del país

Cuando ya se percibe un cambio de tendencia en los indicadores económicos, es momento de pensar qué se ha aprendido de la situación vivida en los últimos años. Una de las lecciones que profesionales e investigadores coinciden en reconocer es la mayor fortaleza mostrada por aquellos países que disponían de un sector industrial robusto con una elevada implantación en la actividad económica. Como corolario, todos los agentes implicados están poniendo en valor la industria. Se ha dejado atrás un olvido de los temas industriales que rayaba en la despreocupación y que se explicaba por el convencimiento de que otros sectores absorberían las pérdidas en la industria, en especial, con relación al empleo. Sin embargo, se ha comprobado que este escenario es muy frágil, ya que el efecto arrastre de la industria en la economía y en la sociedad abarca múltiples trayectorias que se entrelazan.

En sentido positivo, se puede afirmar que la crisis ha servido para que los políticos, pero también la comunidad científica, abran los ojos y se esté de acuerdo en que preservar una industria potente y competitiva fortalece la economía. Es un buen comienzo. La idea de «reindustrialización» de la economía está latente en todos los ámbitos e instituciones. Así, el objetivo marcado desde Europa es que en 2020 la industria genere un 20% de la renta nacional. En 2014, la industria española generó el 17,5% del valor añadido bruto (VAB) total de la economía, mientras que en la zona euro esta cifra se situó en el 19,5%.

La comparativa indica que tenemos un sector industrial más reducido. Aunque no tanto. Durante años, incluso antes de la recesión, las manufacturas españolas han protagonizado una intensa externalización de servicios (como muestra el aumento del peso de los servicios a empresas en el VAB total); un fenómeno que no se ha producido, por ejemplo, en Alemania cuya industria supera con creces el umbral del 20%. La reindustrialización no debe buscar que esas actividades vuelvan al seno de las empresas manufactureras, luego dicho objetivo cuantitativo debe observarse con cautela y debemos preocuparnos más por albergar una industria que crezca vía competitividad. En este sentido, el buen comportamiento registrado en 2014, con un crecimiento en el VAB industrial del 1,5% anual, ha permitido que la aportación de la industria española al VAB industrial de la zona euro sea del 9,6%. Esta cifra supera en un punto porcentual a la registrada en el año 2000 cuando la industria representaba el 20,6% del VAB total español.

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