Innovateca

Nuestro problema es que no tenemos modelo de país

Publicado por Fundación I+E | 14 de mayo de 2019

La presidenta de HP y de la Fundación I+E reclama medidas urgentes que favorezcan y estimulen la inversión de las empresas en innovación, una palabra que no se citó ni una sola vez en los dos debates electorales.

 

Helena Herrero

 

“El mundo al que vamos estará dominado por la inteligencia artificial, que se alimenta de datos que hoy aportan prácticamente solo hombres. Me preocupa mucho que las mujeres no estén participando más en esta revolución porque es fundamental que la diversidad de género, cultural y de origen sea máxima para evitar sesgos en el futuro”.

Helena Herrero (Madrid, 1959), presidenta y CEO de Hewlett Packard (HP) en España y Portugal, no es una feminista recalcitrante ni tampoco milita en el movimiento 8M, pero reconoce que hasta hace relativamente poco no era consciente del riesgo que corremos como sociedad si la mujer no se incorpora también a los trascendentales cambios que trae consigo la transformación digital, en la que se necesitan “cuantas más competencias y sensibilidades mejor”.

Y los datos y cifras, tan protagonistas hoy en todos los órdenes de la vida, le dan la razón, porque las mujeres no quieren estudiar ingenierías, ni tampoco licenciaturas tecnológicas. En algunas carreras no llegan al 3% del alumnado, cuando el 80% de los puestos de trabajo en el futuro se van a crear en esas áreas, dicen los propios estudios que maneja la compañía.

Herrero, que estudió Químicas en la Universidad Complutense de Madrid, realizó estudios de posgrado en gestión empresarial en el Insead y en el IESE y es consejera de distintas empresas y de diferentes instituciones públicas, ya no está sola en lo más alto del club de las principales empresas tecnológicas del país, donde hoy, curiosamente, ya casi hay tantas mujeres como hombres, en contra de lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, donde la presencia masculina es mayoritaría.

Se incorporó a HP hace 37 años y, después de 10 como vicepresidenta de la compañía en España, en 2012 tomó las riendas de una de las principales filiales de un gigante tecnológico que nació hace 80 años a caballo entre la Universidad de Stanford y un garaje que todavía existe en Palo Alto. “La innovación forma parte de nuestro ADN y de nuestra cultura desde el origen, y no pertenece a un departamento sino a todo el ecosistema de HP”, explica esta ejecutiva, que también preside la Fundación I+E Innovación España, que engloba a muchas de las grandes multinacionales extranjeras con una presencia sólida en nuestro país. Alstom, Arcelor Mittal, Pfizer, Deloitte, Ericcson, ManpowerGroup, Dow, Thyssendrupp,Hero o la propia HP, empresas líderes en sectores clave de la economía española que suman en conjunto el 1% del PIB, generan 64.000 empleos, con más de 2.600 profesionales dedicados a la investigación, y con 27 centros de I+D+i en España. La propia HP tiene en Sant Cugat el Centro Europeo del Negocio de Artes Gráficas, que ostenta la responsabilidad mundial de la I+D y el negocio de Impresión en Gran Formato e Impresión 3D.

“Creamos esta fundación antes de la crisis porque pensamos que todas las empresas que estamos aquí tenemos los mismos problemas frente a las Administraciones públicas con la burocracia y la seguridad jurídica. Todas tenemos las mismas preocupaciones a la hora de vender España a nuestras respectivas matrices”, afirma Herrero, que destaca el papel que juegan aquí las multinacionales extranjeras, aunque solo sea porque suponen un tercio de la inversión privada en I+D+i que se realiza de puertas adentro.

“Muchas multinacionales, y desde luego las que formamos parte de esta fundación, hemos hecho una apuesta decidida por España. Somos como un embajador, porque competimos con otras filiales de otros países que están contando la misma historia a la corporación para que esta invierta allí. Da igual el sector en el que estemos”.

mezcla global. La I+D+i es cada vez más una mezcla global de diferenciación y crecimiento, y para tener un verdadero impacto, las compañías buscan la diversidad y la creatividad allí donde se encuentre. “La innovación no entiende de espacios ni de tiempos”, afirma como queriendo aplicar esa ecuación que resuelve la velocidad a la que van unos estados frente a otros. “El mundo depende cada vez más de las redes internacionales de innovación que existen y de las que es muy importante que España forme parte. Tenemos que conseguir que fuera nos vean como un país innovador. Cuando invierten, las grandes corporaciones empresariales miran dónde hay talento, dónde están los recursos y las infraestructuras, dónde existe seguridad jurídica y se dan facilidades e incentivos para innovar”.

Herrero está convencida de que debería existir una alfombra roja o, de forma más práctica, una ventanilla pública única para los inversores extranjeros, en la que todo fueran sonrisas y facilidades. “Todo el mundo tendría que ceder un poquito en aras del bien común. La Administración central, las autonómicas y ayuntamientos, y también todas las fuerzas políticas, porque la educación y la innovación deberían ser independientes de los Gobiernos y de las legislaturas”. La presidenta de HP y de la Fundación I+E, con la que hablo justo antes de los dos debates electorales en televisión, confía en que la innovación sea un argumento principal antes y después del 28A. Pero la realidad en nuestro país no deja nunca de sorprender: la palabra innovación no fue citada ni una sola vez en esa confrontación de ideas y programas por ninguno de los cuatro líderes de los principales partidos políticos. Falta por ver ahora qué ocurre tras las elecciones y con la formación de un nuevo Gobierno.

La economía es parte de nuestro propio debate. Herrero cree que España sufrió una crisis muy importante, más profunda que la de otros países, y de la que todavía hoy sufrimos secuelas importantes. “Es verdad que crecemos por encima de la media, pero tenemos una elevada deuda, tanto pública como privada. Y aunque el consumo tira todavía de la economía, sí parece que se está ralentizando, en parte, porque dependemos mucho de la situación exterior y del precio del petróleo”.

“Yo soy la primera en entender que hay que subir el salario mínimo, pero pienso que hay que tener cuidado y ver el impacto real que puede tener en la economía. También todos entendemos que es necesario elevar el nivel del país, pero hay que ver cómo lo haces para no generar problemas. Yo siempre digo que los cambios bruscos de temperatura acaban en una gripe. En cambio, los cambios graduales no, porque el cuerpo se va habituando. Es algo que saben bien las abuelas”.

Herrero llama la atención sobre una de las grandes batallas de la pasada campaña electoral, los impuestos, que los partidos de la izquierda quieren subir a toda costa. La presidenta de la Fundación I+E subraya que “lo que no decían algunos programas electorales es que si lo sumas todo (sociedades, cotizaciones a la Seguridad Social, el IVA, el IRPF, etcétera), entonces las empresas pagamos claramente por encima de la media europea”.

Pero al margen de la evolución de la coyuntura económica internacional y de la propia, lo verdaderamente importante para la presidenta de HP es pensar y decidir a qué modelo de país aspiramos: “Nos falta saber qué queremos ser como país y en qué pretendemos destacar. Los Gobiernos deberían hacer como las empresas y diseñar un plan a largo plazo, llegar a un consenso lo más amplio posible y trabajar e invertir con las ideas claras y siendo conscientes de que los retornos no van a ser inmediatos”, comenta haciendo un paralelismo con HP, que acaba de presentar su business plan mundial para los próximos años. “Necesitamos priorizar, como lo hace cualquier compañía. Tener una agenda industrial, lograr que la universidad juegue un papel importante en la formación. Identificar qué sectores queremos primar, analizar los mercados por áreas geográficas, ayudar a crear ecosistemas innovadores de PYMES en torno a cada sector, lograr más colaboración entre las grandes y las pequeñas empresas, entre lo público y lo privado, potenciar el triángulo maravilloso que forman la universidad, la empresa y la Administración pública. Llevamos mucho tiempo hablando, pero es urgente llevarlo a cabo cuanto antes”.

colores políticos. El gran reto que tiene España hoy para esta ejecutiva es “la voluntad política, más allá de los colores de cada uno, de impulsar la innovación de una vez. La transformación digital afecta a España y a otros muchos países, y nadie te espera. Cuando hablamos de innovación, de educación, de industria, de empleo de calidad, etcétera, estamos hablando de lo mismo”.

Herrero, que conoce bien la realidad de otros estados avanzados, tiene claro que cuando un modelo de país está mucho más basado en la innovación y en la industria (un sector que supone un 16% del PIB en España frente al 17,5% de la media europea) sobrevive mucho mejor a las crisis que otros. “Europa también tiene que ponerse las pilas, no nos equivoquemos, pero el problema de España es profundo. Necesitamos un modelo educativo que se adapte a las continuas necesidades del mercado y a una transformación tecnológica que se está produciendo a una velocidad impresionante. Debemos pensar y poner en práctica un sistema que haga más sostenible nuestro modelo económico y productivo. Construir una sociedad más capilar y de raíces más profundas”.

La inversión privada en innovación en los países europeos de nuestro entorno se sitúa en el 70% del total, y los más avanzados del mundo superan el 80%. En España supone el 55% frente al 45% de la pública. “Tenemos mucho por hacer, pero es el Estado el que debe crear las condiciones idóneas para que sean las empresas las que inviertan en innovación”.

Una de las claves para competir en un mundo que la tecnología ha convertido en global es aumentar el tamaño de nuestras empresas. “Es algo muy difícil de conseguir, pero hay que entender que es muy importante. En España, el entorno regulatorio te obliga a pagar más impuestos y te complica la gestión si facturas más de seis millones y tienes más de 50 empleados, algo que no fomenta el crecimiento de las empresas. Pero cuando tienes compañías de mayor tamaño, son menos volátiles, son más competitivas y más productivas, son capaces de conseguir más y mejor financiación, tienen mayor capacidad innovadora, pueden acceder a los grandes proyectos públicos… Entonces, si realmente es importante ¿por qué no eliminamos esas trabas?”, se pregunta Herrero, que también tiene la respuesta: “Con la Iglesia hemos topado”, dice en referencia al Ministerio de Hacienda. “Para atraer inversión e innovar desde España hay que tener seguridad jurídica, quitar trabas burocráticas, impulsar los incentivos y hacer fácil lo que parece difícil. La innovación implica aquí a muchos ministerios y organismos: Economía, Ciencia, Educación, Empleo, Industria, pero todo termina siempre en el de Hacienda. Por no hablar de las Administraciones autonómicas. Si consideramos que la innovación es importante, debería encontrarse una forma eficaz de coordinar a todos para ponérselo fácil a las empresas”.

Según la presidenta de HP, “lo que buscamos las empresas que nos dedicamos a atraer inversiones e innovación a España es la certeza de que tenemos el apoyo de los poderes públicos”. Destaca que la I+D+i jamás debe ser vista como un coste y sí como una inversión: “Con incentivos no dejas de ingresar impuestos porque el empleo aumenta y es de mayor calidad, las empresas facturan más y la actividad económica crece, lo que mejora la situación y hace que se recaude al final más. La innovación aplicada, en productos y servicios, unida a la creación de nuevos modelos de negocio, y la internacionalización van muy ligadas al emprendimiento. Fomenta la capacidad de crear cosas nuevas y nos permite adaptarnos al mundo de hoy. Todo eso provoca mayores beneficios y genera más masa impositiva”.

El talento es otro de los caballos de batalla para no descolgarnos del tren de la innovación global. “Las empresas demandamos perfiles y conocimientos STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas, a lo que nosotros añadimos la a de art, la creatividad), que curiosamente son los que menos gente está estudiando hoy en España. Ingenieros, diseñadores de software, arquitectos especializados en realidad virtual, especialistas en el internet de las cosas, en robótica e inteligencia artificial… y todo esto siempre aplicado al negocio. Pero además de competencias, se requieren también habilidades, como ser flexible y creativo, saber trabajar en equipo y con culturas diferentes, tener juicio crítico, saber moverse en entornos inciertos, y cada vez son más importantes los valores, las cuestiones éticas y de impacto social, así como la sostenibilidad”.

Herrero opina que, por un lado, “hay que lograr que nuestros hijos viajen, aprendan idiomas, tengan curiosidad y entiendan la tecnología; y por otro, ver cómo enseñamos y se actualizan los profesores. Una cuestión de máxima importancia. Hay que seguir formándose y reciclándose durante toda la vida. Yo me paso la vida estudiando. Hay tantas cosas que no sabes… Los jóvenes tienen que encontrar el placer cuando aprenden cosas nuevas. Si no, están perdidos teniendo en cuenta el mundo al que vamos. Es fundamental aprender y desaprender continuamente”, dice.

Llegados a este punto, decido hacerle caso, aprieto el botón de resetear y todo vuelve a empezar de nuevo…