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Modelos educativos para la España que necesitamos

Publicado por Fundación I+E | 19 de septiembre de 2016

No nos cansamos de subrayar la necesidad que tiene España de incorporarse al grupo de las economías más innovadoras. Pero pocas veces se incide en que uno de los primeros diferenciadores de todo país innovador reside en la calidad de su educación. Sabemos que podríamos subir la nota de nuestro modelo educativo, a tenor de los diferentes estudios y comparativas que se vienen publicando.

Si miramos las clasificaciones, observamos que Finlandia es un país que destaca por su modelo de enseñanza primaria; que Corea del Sur despunta por su formación en matemáticas; Japón es una referencia por su magisterio en ciencias; Suiza va por delante en materia de cooperación entre universidades y empresas. No hace falta decir que estos países figuran siempre entre los líderes en innovación.

Un dato que juega a nuestro favor es que nuestra población de titulados universitarios es superior a la media europea. Sin embargo, casi un tercio de los licenciados en la última década manifiestan que su título no les ha servido para encontrar trabajo. Otros estudios señalan que el 84% de los trabajadores españoles elegirían, si volvieran a estudiar, otra carrera, relacionada con el mundo digital o con algún estudio STEM (ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas). Precisamente, en 2020 harán falta en España dos millones de trabajadores de ese perfil. Si tanto los vamos a necesitar para aprovechar el impulso que supondrá la cuarta revolución industrial, ¿por qué no nos preocupamos y hacemos un esfuerzo por tenerlos?

Estamos de acuerdo en que este país necesita un sistema educativo perdurable en el tiempo, que no dependa de coyunturas políticas. Pero que además nos ayude a construir el país que queremos. Que potencie y desarrolle el talento que necesitamos. En este sentido, las multinacionales que llevamos tiempo en España, conocedoras de los modelos que triunfan en el mundo y del talento que atesora nuestro país, tenemos algunas ideas que proponer.

En primer lugar, que el sistema educativo fomente las vocaciones tecnológicas entre los jóvenes. Que ya desde las primeras etapas se otorgue visibilidad a las carreras técnicas y se potencie la creación de laboratorios para la experimentación. Mucho llevaremos ganado si ya desde niños se interesan por experimentar y se entusiasman con el descubrimiento y aprendizaje de las tecnologías y herramientas que ayudarán a transformar el mundo.

En segundo lugar, recomendamos potenciar la formación profesional dual —en el aula y en la empresa—, poco valorada en España. Promoverla como una alternativa atractiva para los estudiantes y como una fuente de trabajadores cualificados para las empresas. Se anuncia que en España se van a crear 3.500.000 empleos en la industria hasta 2025, pero sólo contamos con un 23,5% de profesionales preparados para ejercer un oficio industrial, cuando en la UE son más del doble. Somos uno de los países de la UE con menos alumnos de FP, mientras aumenta de manera constante el número de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Puede ser una forma de rescatarlos para el mercado laboral y, al mismo tiempo, de generar una excelente cantera de profesionales para los sectores innovadores que necesitamos desarrollar.

En tercer lugar, necesitamos una universidad que investigue, pero que sepa orientar su esfuerzo y conocimiento al mundo empresarial. Sería interesante establecer estímulos para el desarrollo y actualización de laboratorios en universidades públicas, así como la obligatoriedad de laboratorios homologados en universidades privadas. Asimismo, buscar fórmulas de colaboración entre universidades y empresas, involucrar a los docentes en el mundo empresarial y estimular proyectos conjuntos de investigación que sean de aplicación en la empresa.

En definitiva, contar con un sistema educativo eficiente no es sólo una tarea pendiente de este país, sino una oportunidad para nuestra economía y nuestra sociedad. Los países punteros en innovación, como los grandes equipos, se forjan a partir de una excepcional cantera. Y en España podemos tenerla si somos capaces de generar modelos que aprovechen todo el talento actual y el que está por venir. Porque además lo necesitamos.

Helena Herrero es presidenta de HP Inc. España y Portugal y de la Fundación I+E Innovación España.

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