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Las mentes que moldean el acero

Publicado por Fundación I+E | 12 de septiembre de 2016

El centro de innovación de ArcelorMittal en Avilés es clave para el futuro del sector.

España maltrata la innovación: lo dicen todas las estadísticas, lo corroboran universidades y empresas, lo sufren los investigadores que emigran. Pero en el bosque sombrío afloran aldeas de Asterix. “Fue en 2008.

Escogimos el año perfecto para arrancar”, ironiza Nicolás de Abajo, director del centro de Investigación y Desarrollo (I+D) de ArcelorMittal de Avilés, el único que la multinacional tiene en España y uno de sus 12 del mundo. “No era el lugar donde uno piensa que pueda estar un centro de innovación”. El gigante del acero y cuarta minera del globo fundó esta unidad cerca de sus hornos asturianos con un equipo modesto de 24 personas. Ahora son 176 (104 investigadores y 69 técnicos) y han desarrollado soluciones para 83 plantas del grupo en unas instalaciones que ocupan 12.000 metros cuadrados. “Eso exige esfuerzo”, afirma Abajo. “Tienes que hacer cosas bien, globales, preocuparte de implantarlas bien, y viajar muchísimo”.

We are good people (somos buenas personas), dicen los carteles que cuelgan en los pasillos camino a los laboratorios. El espíritu de equipo acompaña y anima al grupo a perseguir objetivos: en pocos años han lanzado 30 líneas de investigación, desde nanotecnologías a enfriamiento de laminación. Superaron obstáculos difíciles, como captar inversiones compitiendo con países como Francia, donde las empresas tienen ventajas fiscales superiores, como un retorno monetario de un 30% de toda la inversión en I+D. Su presupuesto actual, de 14 millones, está financiado desde el grupo con 10,6 millones. El resto proviene de fondos europeos.
Producto complejo
Su arquitectura innovadora está definida y coordinada con el resto de los centros de la multinacional. “Cubrimos todos los ámbitos: productos largos, automóvil, construcción, industria, envasado, aceros eléctricos, energía [desde torres eólicas a oleoductos]”. El acero es un producto con una complejidad técnica enorme y que, como se mueve a unos volúmenes tan grandes, tiene un precio razonable. “Un litro de agua es más caro que un kilo de acero de altísima calidad. Y eso que, junto con el hormigón, es la principal materia de diseño humano”, reflexiona Abajo. Dibuja la filosofía de su centro, que impulsó desde el principio, y describe lo que han conseguido. Como una tecnología de filtración híbrida que reduce las emisiones asociadas al polvo que genera el proceso de sinterizado del mineral de hierro. “Para evitar que sean expulsados por la chimenea se utilizan filtros en la salida de humos. Una instalación normal puede costar 23 millones de euros solo de filtros”. La tecnología que desarrollaron combina dos filtros (un electrofiltro y otro de mangas) que ha reducido a solo ocho millones el coste de esos componentes. “Además de ser más barato es más eficaz. Es el tipo de cosas que hacemos aquí”. Otra de las líneas de trabajo utiliza la propia energía que generan las fábricas para reducir la factura de consumo. Tienen un horno para calentar planchones de acero, laminarlos y bobinarlos. Con ello hacen todo tipo de pruebas. Incluso han metido un dron dentro para evitar que sea un operario el que tenga que acercarse a la chimenea. Además, colaboran con universidades, centros de investigación, con empresas. Incrustan a investigadores propios en grupos de élite mundial y acuerdan con startups abrir líneas donde ellos por sí solos no llegan: Internet de las cosas, impresión 3D, robots. Presumen de tener un buen equilibrio entre la investigación estandar y la búsqueda de desarrollos rupturistas. Y también presumen de un dato: no han tenido ningún accidente desde su fundación, “pese a que en los centros de I+D la peligrosidad suele ser superior a la de los centros industriales”.

No dicen qué sueldo les pagan a los investigadores, pero la mayoría asegura estar feliz. ¿Por qué no se van a ciudades más grandes? “Porque después de trabajar te puedes coger la tabla y salir a hacer surf”, cuenta una ingeniera. “Hay cosas más importantes que el sueldo”. Solo así han conseguido que 38 soluciones tecnológicas de Avilés se clonen en plantas del resto del mundo. “A veces bromeamos con que la I+D, bien dirigida e integrada, es el negocio legal que genera más margen, más incluso que negocios ilegales”.

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